Soda Stereo "Ecos": El último templo de la furia resonó con el alma en Mendoza

Soda Stereo "Ecos": El último templo de la furia resonó con el alma en Mendoza
Fotografía gentileza - Valentín Alsina

Hay bandas que no se limitan a pasar por los parlantes: se meten en el ADN de varias generaciones, se vuelven parte de la banda sonora de nuestras vidas y, cada tanto, nos sacuden el esqueleto con un temblor que nos devuelve a los mejores años de nuestra juventud. Eso fue exactamente lo que pasó en el Arena Stadium Maipú de Mendoza, donde la gira Soda Stereo ECOS puso su punto final en suelo argentino con una noche que ya entró derechita en la historia grande de nuestro rock.

La mística intacta y un récord para el bronce

Lo que comenzó como un fenómeno descomunal en el Movistar Arena de Buenos Aires —donde rompieron todos los récords al realizar 13 funciones a sala llena—tuvo su broche de oro federal en Cuyo. Miles de almas soperas colmaron el recinto mendocino para vivir una hora y cuarenta de pura magia.

El viaje lisérgico y eléctrico arrancó con el tema que da nombre al tour, "Ecos", arropado por una puesta de luces, sonido y tecnología de vanguardia que logró recrear la presencia de Gustavo Cerati sobre el escenario, fundiendo el pasado y el presente en un abrazo eterno con la multitud.

Enseguida nomás, Zeta Bossio tiró esa complicidad que une a la banda con su gente al saludar:

“Las canciones son de ustedes y cada vez que nos vamos queda una parte de nosotros. Asique vamos a Farmear aura con esa energía”.

Y ahí nomás arrancó el akelarre con los acordes vibrantes de "Séptimo día!".

Fotografía gentileza - Valentín Alsina

Un repertorio que es pura biblia rockera

A partir de ahí, el setlist fue un repaso implacable por las distintas etapas de la historia del trío que cambió para siempre la música de este lado del continente. Pasaron clásicos infaltables como "Ciudad de la furia", "Persiana americana", "Nada personal", "Hombre al agua" y "Juegos de seducción", haciendo estallar al público mendocino en un pogo cargado de nostalgia y adrenalina. Para muchos pibes fue la primera vez de verlos en vivo; para los más veteranos, la confirmación de que la música de Soda sigue latiendo con la misma fuerza de siempre.

El tramo final del ritual no dio respiro: "Entre caníbales", "Zoom", "Primavera 0", "Prófugos" y el himno sagrado de "De música ligera", con Charly y Zeta bajando a tocar bien cerquita, en medio del público.

Antes de cerrar los bafles, Charly Alberti dejó la emoción a flor de piel:

“Gracias Mendoza, fue un sueño volver a tocar en este lugar y despedir la gira Ecos en Argentina acá”, soltó antes de colgar una bandera argentina sobre los tambores de su batería.

Un fenómeno que no conoce fronteras

La magnitud de este regreso va mucho más allá de la mera nostalgia. Con cerca de 600 mil espectadores acumulados en toda la región —tras arrasar en Argentina, Chile, México, Perú, Colombia y Uruguay—, ECOS ratifica que el legado de Gustavo, Charly y Zeta sigue desafiando los límites del tiempo y la tecnología.

Mientras la gira se prepara para cruzar hacia Estados Unidos, Europa y Centroamérica, Mendoza tuvo el privilegio de ser testigo de una noche donde el rock nacional demostró, una vez más, que hay canciones que simplemente no se mueren nunca. ¡Gracias totales!