ROCK Y VINO: Miguel Cantilo brindó un show inolvidable en Mendoza y revivió los himnos de la bronca

ROCK Y VINO: Miguel Cantilo brindó un show inolvidable en Mendoza y revivió los himnos de la bronca
Fotografía Claudio Bello

Pocos nombres te hacen vibrar la historia del Rock Nacional de la misma manera que el de Miguel Cantilo. El tipo es un fundacional, un prócer que le puso letra a todo lo que nos pasó, desde la bronca más cruda hasta la esperanza más terca. Y ahora, mientras el país está patas para arriba, el eterno líder de Pedro y Pablo nos tira una nueva obra que es pura reflexión y abrazo al alma.

El señor Cantilo, lejos de jubilarse (¡por favor!), presentó su disco número treinta y seis —sí, ¡TREINTA Y SEIS!— en el oasis mendocino, más precisamente en Willys Bar de Chacras de Coria. Y, como era de esperar, la noche fue una fiesta de la memoria emotiva y la conexión profunda.

De esta manera, este sábado 13 de diciembre a las 22 horas, el maestro subió al escenario de Willy’s Bar (Mitre 1374) para regalarles a los mendocinos las catorce nuevas canciones.

Fotografía Claudio Bello

Pero seamos sinceros, nadie puede irse de un show de Cantilo sin ese sacudón de historia. Y sí, el público mendocino pudo vibrar una vez más con esos himnos que son estandartes de una época. Cuando sonaron los primeros acordes de “La marcha de la bronca” o la inolvidable “Yo vivo en esta ciudad”, el erizo fue inevitable. Esos temas, que creó junto a Jorge Durietz, son más que canciones: son cicatrices de un país.

Para los que aman el rock argentino, el show de Cantilo en Mendoza no fue solo un concierto; fue un abrazazo con la historia viva, una forma de recordar que, por más exilios y tormentas que hayamos pasado, la poesía con guitarra siempre está firme, haciéndonos de bandera.

El Rock se Hereda: Un Disco Hecho en Casa

El nuevo trabajo se llama “Amigo”, y ojo, que acá viene lo lindo: no es el amigo de la birra ni el del fútbol. Este "Amigo" es, según el propio Miguel, ese "Amigo interno", el consejero que tenés adentro y que te ayuda a bancarte el "gran huracán creciente" en el que estamos metidos.

Con esa sencillez que te desarma, Cantilo confesó que la obra es un canto de auxilio y una denuncia contra los males que nos acosan, usando, claro, la contundencia del rock. ¡Acá no hay dogmas ni cultos, hay rock y verdad, che!

Pero la cosa no termina ahí. La frutilla del postre es el lado familiar de este proyecto. Miguel tuvo la "inmensa felicidad" de armar este álbum íntegramente con sus hijos gemelos, Sufián y Anael. Ellos se hicieron cargo de la producción y los arreglos. Un verdadero pase de antorcha generacional que demuestra que el talento y la mística en la familia Cantilo se lleva en la sangre. ¡Un lujo verlo!

Fotografía Claudio Bello