La legendaria banda de Vernon Reid y Corey Glover llega a Luján de Cuyo para demostrar que el funk y el metal siguen siendo una mezcla incendiaria. Una noche de poder negro, virtuosismo y conciencia social en el corazón de 23 Ríos.
Agarrate fuerte, porque el 22 de febrero la tierra va a temblar en Mendoza, y no precisamente por un sismo. Living Colour, la banda que rompió todos los moldes a fines de los 80, desembarca en 23 Ríos para dar cátedra de lo que es el rock con sangre, sudor y mucho funk.
No es una visita más. Ver a estos tipos en un entorno como el de Luján es un lujo que hay que agradecerle a los dioses del rock. Prometen una noche donde la energía va a sobrar y donde los clásicos van a sonar con la misma urgencia de hace treinta años. Si todavía no tenés tu lugar, corré a FlashPass, porque esto tiene destino de sold out cantado.

Un repaso por la historia: El color que cambió el rock
Para entender por qué Living Colour es una banda de culto, hay que viajar a la Nueva York de mediados de los 80. En una escena dominada por el "hair metal" de peluca y maquillaje, apareció un cuarteto de músicos negros que tocaban más fuerte, más rápido y con un "swing" que los blancos no podían ni copiar.
- El Big Bang con "Vivid" (1988): Apadrinados por Mick Jagger (que les produjo el demo), sacaron esta obra maestra. "Cult of Personality" se convirtió en un himno instantáneo, ganando Grammys y rompiendo la barrera de MTV. Fue el disco que le dijo al mundo que el rock no tenía color de piel.
- La madurez de "Time's Up" (1990): Lejos de quedarse en la cómoda, profundizaron su sonido. Metieron punk, jazz, hip-hop y letras cargadas de crítica social y política. Un disco denso, técnico y brillante.
- El parate y el regreso triunfal: Después de una separación a mediados de los 90, la química pudo más. Volvieron en el 2000 y desde entonces no pararon de girar, demostrando que Vernon Reid sigue siendo uno de los guitarristas más innovadores de la historia y que la voz de Corey Glover está intacta, capaz de pasar del soul más dulce a un grito desgarrador en un segundo.
- La base rítmica de acero: Con Doug Wimbish en bajo y Will Calhoun en batería, Living Colour tiene, posiblemente, una de las secciones rítmicas más ajustadas y potentes de la historia del rock mundial.
Verlos en vivo es ver una clase magistral de musicalidad. No vienen a cumplir; vienen a prender fuego el escenario.