¿Hace cuánto no escuchabas esta palabra? En la era actual, los tiempos de ocio son escasos. En un mundo donde la productividad vale más que cualquier otra cosa, los tiempos de descanso o recreativos han pasado a un lugar relegado.
Ligado a esto, la economía es un factor relevante: muchas de estas actividades dependen de un sustento económico. Según informes de consultoras como Focus Market o Moiguer, el impacto del costo de los alquileres, los servicios públicos y los alimentos ha dejado al margen al entretenimiento y al consumo gastronómico. A su vez, los datos del mercado laboral indican que más de 1,6 millones de personas en Argentina (alrededor del 12% de la población ocupada) mantienen más de un trabajo; esto responde a la necesidad de sostener el costo de vida. Trabajar 12 o 14 horas diarias cancela cualquier posibilidad de ocio de calidad o de un descanso reparador.
Espacios como el gimnasio, las salidas, los viajes y los deportes han quedado concentrados en las clases medias-altas y altas, mientras que para los sectores medios o bajos la recreación se limitó al consumo de plataformas de streaming o actividades similares dentro del hogar.
Pero no nos quedemos solo con los datos duros. A través de mis redes sociales convoqué a mi audiencia para que respondiera una serie de preguntas, y estas fueron las respuestas:
- ¿Cuántas horas al día le dedicas a tu trabajo?
El 60% respondió que más de 8 horas y el 40%, menos de 8.
- ¿Cuántos trabajos tenés?
(Aclaración: las tareas del hogar y de crianza cuentan como un trabajo).
El 43% respondió que tiene un trabajo y el 57% que tiene más de uno.
- ¿Hacés más de una actividad en tu día? (Ej: estudiar, entrenar, trabajar, ir al psicólogo, etc.)
El 44% respondió que hace más de 3 actividades al día, mientras que el 56% menos de 3.
Ahora vamos con el ocio en particular:
- ¿Considerás que el ocio es un lujo económico?
El 57% dice que sí y el 43% no está de acuerdo.
- ¿Sentís que tenés tiempo libre para tus actividades de ocio?
El 58% respondió que no y el 42% que sí.
En este panorama, donde la mayoría de los encuestados tiene cargas de trabajo por encima de lo esperado, donde tal vez tienen más de un trabajo y aun así llegan justos o no les alcanza, sumado al tiempo limitado por el exceso de actividades, es esperable encontrarnos con esta realidad: una vida enfocada en el trabajo y la productividad, cuando en realidad el trabajo estaba pensado como un medio para sustentar necesidades básicas —como hogar, comida y educación— además de brindar momentos de relajación y disfrute que son tan necesarios. Si no los tenemos, ¿cómo esperan que seamos productivos?
Para cerrar, me gustaría destacar que el ocio no es solo descanso. Hacer actividades recreativas como pintar, caminar, escuchar música o cocinar activa la llamada Red Neuronal por Defecto, encargada de conectar conceptos disímiles, resolver problemas complejos e impulsar la creatividad, además de aportar beneficios físicos y prevenir el burnout (estrés por sobrecarga laboral).