
Juan abrió la canilla con cuidado, como si pudiera asustar al agua.
El hilo salió, dudó y se decidió a vivir.
Pensó en la mina, que abre la tierra sin cuidado nJuan y el agua que no vuelve inguno.
El agua, cuando se asusta, no vuelve.
Juan aprende geografía
Le explicaron que el agua es un recurso.
Juan buscó en el diccionario:
recurso: aquello que se usa.
Cerró el libro.
Hay palabras que ya vienen secas.
Juan y la promesa verde
Le dijeron: —Es litio, es progreso, es el futuro. Juan miró el salar:
el futuro estaba bebiendo despacio,
pero bebía todo.

Juan y el derrame
El ingeniero dijo evento,
el informe dijo incidente,
el río dijo nada.
Nunca los ríos dicen nada.
Por eso hay que escucharlos antes.

Juan administra el agua
Juan aprendió que hay agua productiva
y agua improductiva.
Desde entonces riega las plantas de noche, para que no las vean.
Juan y la ley
La ley protege los glaciares
El glaciar no lo sabe y se derrite igual.
Juan anota:
Las leyes también necesitan sombra
Juan visita el futuro
En el museo del mañana había minerales en vitrinas y fotos de ríos en blanco y negro.
Juan preguntó dónde estaba el agua.
—Agotada —le dijeron—, pero fue muy rentable.
Juan entiende tarde
Cuando la mina cerró, Juan siguió abriendo la canilla por costumbre.
El ruido era el mismo.
Lo que faltaba era la respuesta.
Juan y la bisagra
Juan descubrió que el tiempo tiene bisagras. Antes del agua. Después de la mina. Y un crujido en el medio, que nadie quiso aceitar.
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