Espejos de agua: el proyecto mendocino que narra las violencias cotidianas trasladadas al thriller psicológico.

Espejos de agua: el proyecto mendocino que narra las violencias cotidianas trasladadas al thriller psicológico.

Julieta Caballero (productora) y Gisella Lucero (guionista y directora) son dos mendocinas que tuvieron la oportunidad de presentar su proyecto Espejos de agua al Laboratorio IMPULSAR, creado por la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina y el fondo de Netflix. Su idea fue seleccionada para desarrollarse como serie, pero, al ser una producción independiente, todavía necesita apoyo y financiación.

Aunque el proyecto aún no se encuentre en etapa de rodaje, este hito marca un antes y un después en la industria cinematográfica local. Mendoza se está consolidando como epicentro de producciones como La virgen de la tosquera —inspirada en cuentos de Mariana Enríquez y dirigida por Laura Casabé—; sumando Espejos de agua, ya contaríamos con dos producciones locales encabezadas por mujeres, algo poco habitual de ver en el ámbito audiovisual.

La iniciativa me generó mucha curiosidad, así que decidí contactarme con ellas para conocer más sobre el proyecto. Lo primero que les consulté fue: ¿Qué impulsó la idea principal de la serie?

Lo primero que destacó Gisella fue la sororidad. Cuenta que quería asistir a la primera marcha de Ni Una Menos, pero le daba miedo ir sola; allí encontró el acompañamiento de otras mujeres con las que compartía vivencias similares. También comentó que atravesó traumas que marcaron su vida, los cuales pudo transitar y superar gracias a la terapia y a su entorno, plasmándolos luego en esta historia. En ella se encuentran dos hermanas: una que niega el trauma y otra que lo reconoce y lo afronta con todo el dolor y el sacrificio que eso conlleva.

¿Y por qué eligieron el thriller psicológico como género?

Julieta aportó una mirada muy lúcida: para ella, muchas veces las mujeres vivimos en una especie de película de terror debido a situaciones cotidianas como el acoso callejero, físico o verbal, la violencia psicológica, la manipulación y el abuso de poder. Por lo tanto, el thriller psicológico resultaba la representación más natural de ese día a día. Gisella, por su parte, sumó que el miedo ha sido una emoción presente a lo largo de su vida; al crecer, una se vuelve más consciente de estas violencias y se despierta también un temor por las nuevas generaciones. Por eso, considera que el género es ideal para transmitir esa constante hipervigilancia.

¿Qué les gustaría transmitir con Espejos de agua?

A través de su relato buscan visibilizar cómo los traumas atraviesan, modifican y acompañan la vida de una persona. A su vez, el objetivo es que la obra funcione como un espejo: que quien se sienta identificada, esté viviendo una situación similar o reconozca signos de violencia en alguien cercano, pueda identificarlo y pedir ayuda a tiempo.

En este punto de la charla decidí abrir el foco hacia un debate urgente dentro de la industria. Durante el último año, solo el 21% de las películas argentinas fueron dirigidas por mujeres, frente a un 75% encabezadas por varones y un 4% de dirección mixta. En el formato de series, el panorama es similar: 15% dirigidas por mujeres, 77% por hombres y un 8% mixto.

¿Qué opinan sobre esta brecha de género en la dirección de cine y series?

La respuesta fue contundente. Julieta expresó:

La brecha de género en el ámbito audiovisual sigue siendo muy grande. Esto se refleja en la falta de oportunidades para las mujeres, especialmente en áreas como dirección, fotografía y sonido, donde predomina la presencia masculina. El machismo, los prejuicios y la dificultad para acceder a proyectos laborales —muchas veces condicionados por los contactos— hacen que las mujeres tengan que esforzarse el doble para conseguir reconocimiento y habitar estos espacios. Por eso, es fundamental seguir luchando por la equidad y abrir camino a mujeres y disidencias, desarticulando los discursos que cuestionan su pertenencia en estos lugares. Todavía queda mucho por recorrer para alcanzar una representación justa, entendiendo que el cine y las series son un reflejo directo de la sociedad y resulta imprescindible que todas las voces y miradas formen parte de la pantalla.

Tras conocer la perspectiva de Julieta y Gisella sobre Espejos de agua, no queda más que esperar con entusiasmo su estreno. Su aporte no solo enriquecerá la pantalla y tenderá puentes para muchas mujeres, sino que también representa con enorme orgullo el talento de nuestra provincia.