El movimiento tradwife: ¿beneficia o perjudica a las mujeres?

El movimiento tradwife: ¿beneficia o perjudica a las mujeres?

En 2018 se empezó a gestar esta idea de que los roles tradicionales tenían que volver al hogar. Eso no significa que hayan dejado de existir (en muchos lugares del mundo se siguen aplicando), pero el componente que tienen en la actualidad es que te los venden como el mejor estilo de vida para una mujer. Así que me puse en la tarea de investigar: ¿por qué una mujer elegiría ocupar ese rol?

Las respuestas que encontré fueron muy claras. Tras la ola del feminismo de 2015 a 2018, donde se buscó el empoderamiento de la mujer, su libertad económica y el poder de elegir si querían maternar o no, muchas mujeres sintieron una presión extra. Por un lado, tenían que ser independientes y tener el control de su vida, y por otro, el rol que cumplían en el hogar les seguía pesando; esto provocó una sobrecarga de tareas.

A partir de esto se generó una grieta: algunas mujeres con ideologías más tradicionales —tal vez con una crianza religiosa o que no comulgan con el feminismo— se sintieron representadas por el modelo tradwife. A esto se le sumó muchísima publicidad en redes sociales, con influencers que mostraban una vida ideal. Las podíamos observar haciendo recetas elaboradas desde cero, criando a muchos hijos y promulgando mensajes como: “desde que mi pareja es la cabeza del hogar y el proveedor, yo me siento más relajada”.

Obviamente, como mujeres en un mundo donde se nos exige tanto, ese panorama suena bastante positivo. Pero, ¿realmente la vida de una tradwife es tan ideal?

Tenemos que tener en cuenta que, muy probablemente, estas mujeres tienen ayuda en casa, ya sea de otras mujeres que se encargan de la limpieza o que trabajan como niñeras. Esa parte no se muestra en internet porque rompería con esta ilusión de vida “perfecta”. Por otra parte, una verdadera tradwife supuestamente no tendría que trabajar, y crear contenido en redes sociales termina siendo, irónicamente, un trabajo.

Un ejemplo que a mí me ha dejado perpleja es el caso de Erika Kirk, una de las referentes más grandes de este movimiento que, a su vez, no cumple con los ideales que promueve. Es líder de Turning Point USA, miembro de la Junta de Visitantes de la Academia de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos y directora ejecutiva de Proclaim Streetwear. O sea, es una mujer con liderazgo y trabajo; pero en sus discursos sostiene que las mujeres deberían quedarse en el hogar y ser simples “ayudantes” de sus maridos. Incluso, en el último evento que realizó (el Women’s Leadership Summit 2026), se puso en debate el "voto por hogar", es decir, que el hombre de la casa decida políticamente por todos los integrantes de la familia.

Entonces, ¿las mujeres deberían seguir este discurso cuando las personas que lo promueven en realidad no lo cumplen y solo actúan para sumar seguidores o venderte cursos de cómo ser una esposa tradicional?

Además, no nos olvidemos de que este tipo de estructura de pareja acarrea problemas graves:

·       Provoca vulnerabilidad financiera al carecer de ingresos propios, poniendo a las mujeres en una situación de dependencia económica.

·       También esa dependencia económica puede repercutir si sufrís algún tipo de violencia de género y no tenes la economía para irte de tu hogar.

·       Otro punto en contra es que años fuera del mercado formal anula la posibilidad de generar aportes jubilatorios propios y dificulta la reinserción laboral.

·       Y la pérdida de autonomía, este movimiento promueve la sumisión a la autoridad marital, lo que le quita la toma de decisiones a las mujeres.

Todavía queda un camino largo por recorrer respecto a la mirada de las relaciones heterosexuales, no considero que este mal cumplir roles si esta concordado entre ambas partes y se benefician por igual, pero cuando hay un desequilibrio tan marcado y donde siempre sale perdiendo la mujer, hay que seguir revisando las formas de vincularnos y la equidad en los vínculos.