El ángel que sobrevoló el Fader: Fabiana Cantilo y un viaje al corazón del rock

El ángel que sobrevoló el Fader: Fabiana Cantilo y un viaje al corazón del rock
Footografía Claudio Bello - Prendete Post

La noche del sábado en Mayor Drummond tenía ese aroma dulzón de la uva madura y el frescor necesario para que el Museo Casa Fader se convirtiera en un templo. Si bien la excusa era la sexta edición de la Dionisias Wine Fair —un encuentro necesario para celebrar el laburo de las mujeres en nuestras bodegas—, la realidad es que todos los que estábamos ahí sentíamos un magnetismo distinto. Sabíamos que, al final del camino, nos esperaba ella.

Cuando Fabiana Cantilo pisó el escenario, el tiempo se detuvo. No importa cuántas veces la hayas visto; Fabi tiene ese don de los elegidos: te desarma con una mirada y te reconstruye con una nota. Su presencia fue mucho más que un "show musical"; fue una antología viva de nuestra propia historia.

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Una voz que es mapa y refugio

El show no fue una simple lista de temas. Fue un repaso emocional que nos llevó de la mano por los ochenta y los noventa, recordándonos por qué es la capitana indiscutida de este barco. Cada vez que Fabi entonaba esas melodías que ya son parte de nuestro ADN, el jardín del Fader parecía transformarse en aquel estudio de grabación o en aquel reducto porteño donde el rock nacional aprendió a caminar.

Su voz, intacta y cargada de una vulnerabilidad guerrera, nos hizo navegar por su trayectoria:

  • La mística: Esa capacidad de conectar con lo invisible, como si estuviera invocando a los grandes que la acompañaron siempre.
  • La entrega: Verla bailar, gesticular y reír entre estrofa y estrofa fue un recordatorio de que el rock, antes que nada, es actitud y libertad.
  • El legado: Entre copa y copa, el público —desde las soberanas de la Vendimia hasta el último de los presentes— entendió que estábamos ante una artista que no necesita presentación, porque ella es la canción.
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El maridaje perfecto

Aunque la feria lució impecable, con sus enólogas de lujo y un entorno patrimonial que te dejaba sin aliento, la verdadera cata de la noche fue la de los recuerdos. Fabiana logró que el vino pasara a un segundo plano para que la embriaguez fuera puramente sonora.

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En esa misma línea, Dionisias Wine Fair, puso en valor y visibilizó el trabajo femenino en el ámbito cultural y productivo. En este marco, el subsecretario de Cultura de la Provincia, Diego Gareca, otorgó distinciones a enólogas destacadas.

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Fue una noche de mujeres fuertes: desde las que hacen el vino hasta la que hace la música. Pero al final, cuando las luces se apagaron y el eco de sus clásicos todavía flotaba entre las esculturas del Fader, quedó claro que la "Hija del Rigor" sigue siendo la dueña absoluta de nuestra sensibilidad. Fabi no vino a Mendoza a dar un show; vino a recordarnos que somos vino, rock y de donde venimos.